22 mar. 2016

La apasionante vida de la primera estilista de la historia

La primera estilista de la historia tiene nombre y apellido; Rose Bertin. Ella creaba moda personalizada, y sacaba partido a cada característica de sus clientes.
Y no solo eso, sino que por sus señas de identidad, y las de quienes confiaban en sus artes para la moda, nos nos cabe duda de que serían perfectas portadoras de muchos de nuestros zapatos como buenas arcgirls. Atenta a su apasionante historia.




Muchos de vosotros conoceréis a Maria Antonieta, aunque sea solo como icono de imagen, reina de Francia coronada en 1774.  Al poco tiempo de llegar a la corona ella descubrió a una joven modista llamada Rose Bertin, recién llegada a París. La contrató como diseñadora personal y durante casi dos décadas, y con la colaboración de Leonard Autie, famoso peluquero, creó atuendos día a día más excentricos y atrevidos para la joven soberana a la que siempre movía el deseo de ser la más guapa, elegante y moderna. Si Rose Bertin fue la primera estilista, Maria Antonieta podría haber sido la primera blogger. Aquí empieza la historia de la primera estilista de la historia...

Rose Bertin fue aprendiz de modista a muy temprana edad, a los 15 años llega a París. Abrió su propia tienda de ropa - Le Grand Mogol- en 1770 y rápidamente encontró clientas entre las influyentes damas de la nobleza, incluyendo a la Luisa, duquesa de Chartres, que se encapricho con sus diseños.
Cuando María Antonieta llega de Austria a Francia, acoge los nuevos estilos y modas como forma de mostrar su sincera dedicación a su nuevo país, y en un cuarto especial en el palacio de Versalles Rose Bertin creaba nuevos y numerosos vestidos para la reina, ya que Bertin no podía ser admitida en el compartimiento donde esperaba la reina y sus damas por ser plebeya.
Dos veces a la semana,después de la coronación,ya presentaba sus nuevas creaciones a la joven reina y pasaba horas discutiendo sus creaciones. La reina adoraba su guardarropa y estaba apasionada con cada detalle y Bertin, su sombrera, se convirtió en su confidente y amiga.
En la mitad del siglo XVIII, las mujeres francesas habían comenzado a hacerse el "pouf" (crecer, alargar) sus cabellos con colchas y pomadas y usaban grandes y lujosos vestidos. Bertin usaba y exageraba las modas más importantes para María Antonieta, que bien hubiese sido blogger e instagrammer de haber existido esa tecnología en la épocacon peinados de alturas por encima de los tres pies. La moda del Pouf alcanzó tales extremos que se convirtió en la marca del periodo.



En 1783 la reina Maria Antonieta fue retratada por otra amiga pintora para que su imagen quedara para la posteridad, luciendo uno de los diseños de Robin, la famosa "robe chamise". Este retrato generó tal escándalo que se ordenó que la pintora hiciera un segundo retrato de la reina con un atuendo más adecuado para la corte.

Esta pandilla de modernas puso la corte patas arriba y se convirtieron en tendencia para toda Europa aunque muchos no estuvieran de acuerdo con ellas y sus comportamientos.

Esta joven diseñadora que con solo 16 años ya tuvo su propia tienda y taller en Paris, dicen los expertos que tuvo un carrera solo comparable a la de Coco Chanel.

En la primavera de 1789, después de adquirir dos palacios en la ciudad, la ambiciosa empresaria dio otro impulso a sus negocios instalando Au Grand Mogol, con su salón de moda ampliado y sus 30 empleados, en la rue de Richelieu. Poco parecían interesarle a ella los levantamientos en las calles de París, como tampoco despertó su interés la toma de la Bastilla el 14 de julio. Pero los acontecimientos se precipitaron: en octubre, la familia real fue obligada a trasladarse de Versalles a París. Los primeros nobles abandonaron el país. Y si en 1789 Rose Bertin se embolsó 46.088 libras, tres años después la cantidad sería tan solo de 17.120 libras. Aun así, incluso cuando la reina fue arrestada tras un intento fallido de huida, esta siguió recibiendo envíos y visitas de la que ya se había convertido en su confidente. Sin embargo, en febrero de 1793, mademoiselle hizo los baúles para poner rumbo al exilio. Porque, aunque los revolucionarios no le expropiaron Au Grand Mogol, hacía tiempo que tenían puesta la mira en la millonaria Bertin, quien acabó reuniéndose finalmente con buena parte de su antigua clientela en Londres, donde continuó trabajando de manera más modesta.
Ocho meses después, María Antonieta fue decapitada en París. Para su ejecución, la reina del estilo lució un sencillo vestido blanco, una cofia de lino, medias negras y zapatos de seda color ciruela. Su modista regresó en 1795 a la patria, donde un sobrino había mantenido a flote los talleres. Pero ella, con 48 años, no terminó de encajar en el nuevo mundo. En 1813, ya a los 66 años, moría en su mansión. En 1814, cuando Luis XVIII (cuñado de María Antonieta) se hizo cargo de la regencia, dicen que la familia real mandó llamar en el acto a la «ministra de la moda» y que, al saber de su fallecimiento, lloró la pérdida de la «divina Bertin».
Un poco de historia nunca viene mal, y si os gusta la moda estamos seguros de que os gustará este tema. Además se dice que Maria Antonieta era fanática de los zapatos, y ver a mujeres creativas de cualquier época, como Bertin,  nos enamora.